Lo esencial, de Mauro Fabi.

 

Desde hace nueve años, todas las mañanas, tomo el mismo
autobús para ir a trabajar.
También los gitanos que viven en las VPO
toman ese autobús, a la misma hora que yo,
y bajan un poco antes de la última parada, en un cruce
muy transitado. Ése es su puesto.
El autobús tarda casi una hora en hacer seis kilómetros,
un tercio de la distancia que separa mi casa
de mi oficina.
Durante ese tiempo escribo. No siempre,
no cada mañana. Los poemas que escribo mientras el autobús
está inmerso en el tráfico, los copio luego en el ordenador
y los arreglo, los organizo, después los separo,
los reagrupo en secciones y, finalmente, cuando el libro está listo,
cuando hay un libro, se lo mando al editor.
He escrito dos libros sentado en este mugriento
autobús, y un tercero está casi listo.
Por la tarde, cuando regreso, y tengo la cabeza un poco cargada,
no hago nada, intento no pensar, miro afuera.
¿Y qué es lo que veo?
Si me hago esta pregunta no sé qué responderme.
Pues bien, se podría decir que no veo nada.
Pero ese atardecer de color artificial, ese rosa-mercurio
que rebota en el mar, como un incendio,
¿no es tal vez la parte más importante del viaje,
no es lo esencial?

Traducción de Guadalupe Grande.

 

L’essenziale

Da nove anni, tutte le mattine, prendo lo stesso
autobus per andare a lavorare.
Anche le zingare che abitano nei palazzi IACP
prendono quell’autobus, alla mia stessa ora,
e scendono poco prima del capolinea, ad un incrocio
molto trafficato. Quello è il loro posto.
L’autobus impiega quasi un’ora per fare sei chilometri,
un terzo della distanza che separa la mia casa
dal mio ufficio.
Durante tutto questo tempo scrivo. Non sempre,
non ogni mattina. Le poesie che scrivo mentre l’autobus
è immerso nel traffico le ricopio al computer
e le aggiusto, gli do una sistemata, poi le separo,
le raggruppo in sezioni, e infine, quando il libro è pronto,
quando il libro c’è, lo mando all’editore.
Ho scritto due libri seduto sopra questo lercioso
autobus, e un terzo è quasi pronto.
La sera, quando ritorno, e ho la testa un po’ pesante,
non faccio niente, cerco di non pensare, guardo fuori.
E cosa vedo?
Se mi pongo questa domanda non so cosa rispondermi.
Dunque non vedo nulla, si potrebbe dire.
Ma quel tramonto dai colori innaturali, quel rosa-mercurio
che rimbalza sul mare, come un incendio,
non è forse la parte più importante del viaggio,
non è l’essenziale?

 

Poesia inedita in italiano. Uscirà nel 2012 da Alidades nella raccolta Tutta questa gente che muore.