Poesía demente, de Carlo Bordini.

 

El mundo se hizo
en muy poco tiempo,
entre grandes peleas,
y sólo en el último
momento se decidió,
por desconfianza,
instituir la muerte y dividir los sexos.
Dios estaba muy celoso
de sus cuatro o cinco colegas y por despecho
dijo:
De cualquier modo, en pocos años estarán todos rotos, alguno
sin
un brazo, otro sin una pierna ¡más vale
dejarlos morir!
Y otro le dijo:
¿Y los nuevos cómo los haces?
¡No los hago yo, los hacen
ellos! Mira qué bien. Y así,
al último momento,
en unos minutos, invertaron el instinto sexual,
y la infancia. Casi llegaron a las manos.
Y uno dijo: ¿pero no ves
que así será un lío?
Me da igual – dijo Dios.
– De todos modos este mundo no me gusta.
Ha salido mal. Mira qué bien –
añadió otro. – ¿Que pretendias, con eso de que todos tienen que comerse
unos a otros? Es lógico que se iban
a acabar. ¿Y entonces? Tú qué hubieras hecho?
Casi
llegaron a las manos.

Carlo Bordini – Traducción de Laura Ceccacci

 

POESIA DEMENTE

 

Il mondo fu fatto
in pochissimo tempo,
tra grandi litigate,
e solo all’ultimo
momento fu deciso,
per sfiducia,
di istituire la morte e di dividere i sessi.
Dio era molto geloso
dei suoi quattro o cinque colleghi e per ripicca
disse:
Ma tanto in pochi anni saranno tutti rotti, chi senza
un braccio, chi senza una gamba, tanto vale
farli morire!
E un altro gli disse:
E quelli nuovi come li fai?
Non li faccio io, li fanno
loro! Bella roba. E così,
all’ultimo momento,
in pochi minuti, inventarono l’istinto sessuale,
e l’infanzia. Quasi vennero alle mani.
E uno disse: ma non vedi
che così sarà pieno di guai?
Chi se ne frega – disse Dio.
– Tanto questo mondo non mi piace.
E’ venuto male. Bella roba –
interloquì un altro. – Cosa pretendevi, con l’idea che tutti devono mangiarsi
l’uno con l’altro? E’ logico che si sarebbero
consumati. E allora? Tu che avresti fatto?
Quasi
vennero alle mani.

 

Carlo Bordini, I costruttori di vulcani, Luca Sossella, Bologna, 2010.